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Clientes satisfechos

Hemos ayudado a muchos clientes que se han visto en circunstancias adversas por accidentes de tráfico. Todos ellos contaron con asesoramiento profesional especializado:

1.- Colisión por alcance

Los hechos ocurrieron, como en multitud de ocasiones, cuando mi cliente circulaba por una carretera convencional, con buena visibilidad, y de pronto se vio obligado a frenar debido a que el vehículo que le precedía había frenado bruscamente. El resultado fue que el vehículo de mi cliente sufrió daños por un importe de 7.500€ y lesiones que le impidieron trabajar 7 días sin hospitalizar. El coche de mi cliente evidentemente sufrió daños que inutilizaron el vehículo.

Existe una generalización socialmente aceptada que cuando se produce un accidente de tráfico del tipo colisión por alcance, el responsable siempre es el vehículo que circula por detrás y quien cubre las lesiones y hace frente a las indemnizaciones es el seguro del vehículo que circula por detrás, es decir, existe la creencia que las indemnizaciones en accidentes de tráfico cuando un conductor frena de forma sorpresiva, las asume el conductor que circula por detrás

Pues bien, este cliente tuvo la humildad y valentía de acudir a un profesional experto en accidentes de tráfico y reclamación de indemnizaciones para asesorarse sobre cómo iba a transcurrir el procedimiento judicial, sin esperanzas en ganar nada puesto que pensaba que él era el culpable del accidente, a pesar de que guardaba una distancia prudencial de seguridad y que su vehículo tenía todas las revisiones al día

Su sorpresa, por desconocimiento, fue que el Reglamento General de Circulación prevé este tipo de accidentes de tráfico y cómo debe reducir la velocidad un vehículo.

Pues bien, cuando este cliente me contó los hechos, le asesoré jurídicamente y le hice ver que él no era el único responsable de haber creado el accidente y que la indemnización por este accidente de tráfico se asumiría al 50% por ambos conductores.

Si bien es verdad que la normativa establece que los vehículos deben guardarse una distancia suficiente para poder frenar en caso de emergencia, también regula cómo debe frenar un vehículo, de manera que el conductor que vaya a paralizar el vehículo de forma repentina debe tener certeza que puede hacerlo sin crear riesgo en otros conductores. Además si este conductor que va a frenar bruscamente el vehículo tiene que hacerlo por cualquier circunstancia de peligro tiene unas obligaciones y un protocolo a seguir, advirtiéndolo con las luces de frenado, es decir, impone obligaciones tanto al vehículo que circula por delante, como al vehículo que circula por detrás.

Este simple asesoramiento legal, que mi cliente, como multitud de conductores  desconocía resultó ser la estrategia judicial para conseguir que el otro conductor tuviera que indemnizar al 50 % los daños sufridos  en el vehículo de mi cliente. Es decir, a pesar de que mi cliente tenía la creencia de ser el responsable de haber causado el accidente, el hecho de acudir a un abogado especializado en accidentes de tráfico y hacer una consulta sobre su asunto, resultó de gran utilidad pues, como abogado pude exponerle los argumentos que tenía a su favor y defenderlos.

Precisamente por la enorme cantidad de accidentes de tráfico por colisiones que se producen en Madrid, el Reglamento de Circulación regula los famosos frenazos para que no se produzca riesgo con los vehículos que circulan por detrás. Muchos conductores desconocen el procedimiento para frenar bruscamente, pero este desconocimiento no le exime de responsabilidad al conductor que frena bruscamente.

Al final del procedimiento, mi cliente que pensaba que era el responsable y se veía como culpable y sin que nadie le repara los daños su vehículo ni le indemnizase por las lesiones que sufrió y los días perdidos de trabajo, obtuvo una sentencia que condenaba al conductor que frenó de manera repentina a pagar el 50% de los gastos de reparación del vehículo (3.750 €) y a pagar el 50% de los lesiones sufridas por mi cliente (900 €).

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2.- Reclamación de daños

En septiembre de 2013, D. Luis G.H. un hombre de 36 años, desempleado, sufre un accidente de tráfico que le obliga a estar 70 días de baja, de esos días, 40 se consideran impeditivos, pues constan partes de baja, y de los 30 restantes hasta su recuperación, se consideran no impeditivos (estos podrían ser, los días que tiene que acudir a sesiones de rehabilitación). El forense ha valorado que tiene una secuela de síndrome postraumático cervical, por la que le otorga un valor de 8 puntos sobre el baremo a aplicar.

Para saber qué cuantía nos corresponde por la reclamación de daños físicos por accidente de tráfico, primero calculamos las Indemnizaciones por incapacidad temporal que figuran en la Tabla V del Baremo, en la que aparece lo siguiente:

Durante la estancia hospitalaria 71,63 €/día
Sin estancia hospitalaria:
Días impeditivos 58,24 €/día
Días No impeditivos 31,34 €/día

Por tanto, aplicando esta Tabla con los datos que tenemos nos daría el siguiente resultado:
40 días impeditivos x 58,24 €/día= 2.329,60 €
30 días no impeditivos x 31,34 €/día= 940,20 €

Por la secuela tendríamos que acudir a la Tabla III del Baremo, y según la edad de la víctima el importe a abonar sería:

Puntos Hasta 20 años De 21 a 40 años De 41 a 55 años De 56 a 65 años Más de 65 años
1 849,85 786,78 723,70 666,23 596,31
2 876,07 809,25 742,42 684,67 605,76
3 899,61 829,36 759,07 701,13 615,30
4 920,48 847,07 773,62 715,61 620,47
5 938,66 862,39 786,09 728,11 625,75
6 954,18 875,34 796,49 738,61 629,65
7 974,69 892,95 811,18 753,06 637,17
8 993,16 908,77 824,32 766,04 643,65
9 1.009,67 922,79 835,89 777,51 649,07
10 …. …. ….
11

908,77 € x 8 puntos= 7.270, 16 €

A esta secuela debemos aplicarle un Factor de Corrección que figura en la Tabla V del Baremo, y que varía en función de los ingresos de la víctima, como en este caso está desempleado, el factor de corrección será del 10%.

Perjuicios económicos Porcentajes de aumento
Ingresos netos anuales de la víctima por trabajo personal:
Hasta 28.672,79 € . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. ..Hasta el 10% –
De 28.672,80 a 57.345,56 € . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . …….. Del 11 al 25% –
De 57.345,57 hasta 95.575,94 € . . . . . . . . . . . . . . . . . . . …….. Del 26 al 50% –
Más de 95.575,94 €. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . …….. ..Del 51 al 75% –

7.270, 16 € +10% del factor de corrección= 7.997,18 €
En total podríamos solicitar para este cliente una indemnización de 11.266,98 € por los daños sufridos en el accidente de tráfico.

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3.- Accidente por mal estado de la calzada

Mercedes H. N. acudió a mi despacho en noviembre del año pasado junto con su hijo, Felipe P.H. debido a que ella había sufrido un accidente en una céntrica calle al tropezar con unas baldosas en mal estado mientras caminaba en dirección a su domicilio.

Motivado por el tropezón con las baldosas en mal estado Mercedes H. N., de 78 años de edad, cayó sobre su costado derecho sufriendo una fractura del húmero a la altura del hombro derecho siendo necesaria en ese momento la intervención de una unidad del SAMUR quien efectuó el reconocimiento pertinente de la accidentada en el lugar de la caída y emitió el correspondiente parte de asistencia sanitaria, amén de trasladar a Mercedes H. N. al hospital a fin de realizar exámenes más exhaustivos.

Como consecuencia de las lesiones sufridas, Mercedes H. N había sido sometida cuando acudió a mi despacho a dos operaciones quirúrgicas de hombro, la primera lo que se conoce técnicamente como “reducción abierta y osteosíntesis con placa Philos” y la segunda, como consecuencia de la necrosis de parte del hueso dañado y que no pudo ser reparado con la primera operación, en la que le fue implantada una prótesis total de hombro tipo invertido Delta Extend.

Mis clientes, madre e hijo, tenían una vaga idea de que era posible reclamar cuando el accidente se debía al mal estado de la calzada y su falta de necesarias reparaciones, pero no fue sino la existencia por parte de otro cliente mío satisfecho con la gestión de un anterior procedimiento y que era amigo de la familia, lo que provocó que acudieran a mi despacho en busca del asesoramiento adecuado. Mucho le han de agradecer a su amigo porque a punto estuvieron de sobrepasar los plazos fijados legalmente para reclamar en casos como éste.

Es el Código Civil español el que establece que la acción para reclamar daños y perjuicios sufridos prescribe al año de producido el hecho. Si bien es cierto que, dependiendo de las lesiones, puede atenderse al momento final de la curación o estabilidad en éstas, para extender el plazo para el ejercicio de la acción, es igualmente cierto que no se debe jugar por norma con dichos plazos. El momento de estabilidad de las lesiones o curación de éstas puede ser subjetivo y depender de muchos factores pudiendo ser apreciado de manera muy diferente por parte de nuestros Tribunales por lo que no debe arriesgarse la viabilidad de la acción por extender, sin más, el plazo para reclamar.

También ha de tenerse en cuenta que los mencionados plazos nos sirven cualquiera que sea el tipo de accidenteaplicándose por ejemplo y de manera más habitual, cuando de indemnizaciones por reclamación de accidentes de tráfico se trata. En el caso de Mercedes H. N me encontraba con que faltaban dos meses para el transcurso de plazo por lo que no había tiempo que perder a la hora de iniciar los trámites pertinentes.

En un primer momento traté de dejar claro a Mercedes H. N. que su reclamación era conforme a Derecho. Es la propia Constitución española en su artículo 106 la que proclama el principio de responsabilidad patrimonial de la Administración y es en la actualidad la Ley 30/92 de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y de Procedimiento Administrativo Común y el posterior Decreto 429/93 de 26 de marzo, los que establecen el régimen aplicable en la práctica a este tipo de casos.

Acto seguido solicité la documentación que me permitiría fundamentar las pretensiones de Mercedes H. N., esto es, en primer lugar la copia del informe sanitario llevado a cabo por el SAMUR; en segundo lugar el atestado de la policía municipal si es que habían comparecido en el momento del accidente, ya que en ocasiones, suele ser un viandante quien les avisa con independencia de los servicios médicos y, por suerte en este caso, así había sido.

En tercer lugar, si contábamos con algún testigo de los hechos. Una joven, María A. P. había visto la caída de mi cliente y se había ofrecido a facilitar el teléfono al hijo de la accidentada a fin de poder contactarla cuando ello fuera necesario. Por mi experiencia en otros casos me puse en contacto con la mencionada testigo a fin de que firmara una declaración jurada respecto de los hechos presenciados. El abogado experto no solo alcanza los objetivos previstos sino que ahorra tiempo, dinero y esfuerzo.

En cuarto lugar, se traba de ver si contábamos con fotos del lugar del accidente y comprobé, lo cual no suele ser habitual en estos casos, que el hijo de Mercedes H. N. había hecho fotos con su smartphone de las baldosas levantadas.

Por último le solicité a Mercedes H. N. copia del historial médico en el que constaban, no solamente las dos operaciones de hombro que había sufrido sino también los días de hospitalización en ambos casos así como los periodos de rehabilitación. Todo ello a efectos de poder valorar económicamente la cuantía de la indemnización a solicitar.

Con todo ello dirigí escrito al Excelentísimo Ayuntamiento, en el que, exponiendo los hechos ocurridos, valoraba las lesiones de Mercedes H. N., ponía de manifiesto la responsabilidad del Ayuntamiento y reclamaba la indemnización pertinente.

Nuestro Derecho exige antes de interponer en este caso una demanda judicial contra el Ayuntamiento que se presente a éste dirigido, escrito exponiendo los hechos y solicitando el resarcimiento, puesto que en el caso de que ello se produzca ahí finaliza el procedimiento. Incluso presuponiendo que el Ayuntamiento no va ha hacernos caso en la reclamación,este escrito ha de hacerse por abogado experimentado porque no es sino lo expuesto en él y no otra cosa añadida lo que podrá reclamarse si es necesaria la vía judicial.

Según Resolución de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones por la que se aprueba el baremo aplicable a los accidentes las cantidades reclamadas quedaban de la siguiente manera: 4 días de estancia hospitalaria, 286,72 €; 38 días impeditivos, 2.219,68 €; 274 días no impeditivos, 8.517,53 €. Todo ello arrojaba la cantidad de 11.023,83 €.

La resolución emitida por el Ayuntamiento consideraba que no existía relación de causalidad entre la calzada en mal estado y las lesiones ocasionadas procediendo a denegar lo solicitado. Solo mi visión experta fue capaz de ver las debilidades manifestadas en la mencionada resolución denegatoria, a pesar de serlo y mi consejo a Mercedes H. N. no fue otro que interponer la demanda antes los Juzgados contencioso-administrativos.

Ni qué decir tiene que si ya en fases anteriores a la judicial es innegable la necesidad de contar con el abogado conocedor en la materia en dicha fase se convierte en imprescindible porque solo alguien con mi experiencia puede iniciar con garantías un procedimiento ante la instancia judicial pertinente.

La vista fue señalada para unos meses después, concretamente en septiembre de este año 2014 y a ella acudió como representante de la Administración, el Letrado del Ayuntamiento. Baste decir que los fundamentos expuestos por éste se basaban, en primer lugar, en que las lesiones no eran consecuencia del accidente y que de ser así no existía obligación del Ayuntamiento de resarcir nada cuando no es posible reparar todos y cada uno de los daños ocasionados en las calzadas.

Solo puedo decir que la adecuada preparación del asunto hasta ese momento, por un lado y, por otro lado, la adecuada defensa en Sala de mis argumentos, apoyados en las pruebas aportadas hicieron el resto. Los argumentos de contrario se vieron empequeñecidos y el proceso quedó visto para Sentencia.

La sentencia fue dictada el 15 de octubre y en ella fue admitida íntegramente la pretensión de Mercedes H. N.procediendo a condenar al Ayuntamiento a pagar como indemnización 11.023,83 €. Sin mi experiencia en reclamaciones de accidentes de tráfico en Madrid nunca se habría llegado a ese resultado impidiendo sin duda a Mercedes H. N la reclamación legítima de sus derechos.

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4.- Pérdida de puntos e indemnización

Sin ir más lejos, esto es lo que le sucedió a mi cliente Federico A. G., el cual el día 12.04.2011 se encontraba conduciendo su vehículo utilitario por casco urbano deteniéndose en un paso de cebra cuando fue alcanzado por detrás por un vehículo de grandes dimensiones.

Lo primero que hizo mi cliente fue comunicárselo a la policía local, la cual se hizo presente y realizó el solicitado atestado, teniendo así una prueba fundamental a la hora de la conciliación posterior.

Con dicho atestado, estudiamos el caso en profundidad, las cantidades a reclamar por los daños sufridos, si era adecuado acudir a la vía judicial en caso de que no se llegase a un acuerdo así como el resto de cuestiones relacionadas. Llegado el momento del acto de conciliación, y con los argumentos expuestos, se llegó a un acuerdo con los representantes de la otra parte por un valor de 1.348€, acuerdo que cumplían nuestras expectativas y que nos evitó acudir a la vía judicial.

Sin embargo, no todos los casos son tan sencillos como el expuesto. Muchos de los incidentes los encontramos en vías interurbanas donde las velocidades a las que se circulan son mayores y por lo tanto, las consecuencias suelen ser muchos más graves, cuando no fatídicas.

Mi cliente Juan F. R., de profesión transportista, se encontraba viajando por motivos profesionales de Madrid a Granada, cuando por problemas mecánicos debió detener su vehículo articulado en una pendiente ascendente, con arcén limitado y debiendo ocuparpor ello parte del carril destinado al tráfico lento, quedando dicha situación señalizada correctamente.

Al tratarse de un día y hora, en torno a las 12:21 según el atestado, con clara visibilidad, el resto de vehículos no tuvo problema en sobrepasar el coche detenido junto al que se encontraba mi cliente esperando la asistencia solicitada. Por motivos desconocidos en el juicio posterior, la cabeza tractora conducida por el posteriormente acusado arrolló tanto la señalización como el vehículo de mi cliente. Por fortuna, debido al pronunciamiento de  la pendiente  la colisión no fue severa pero sí lo suficientemente fuerte para que el coche arrollase a mi cliente, causándole secuelas físicas de diversa consideración.

Agotada la vía extrajudicial por falta de acuerdo, decidimos acudir a la vía penal donde tras el peritaje forense se reclama una cantidad real y lógica de 121.561€al considerar que la totalidad de la responsabilidad era del causante del accidente. Por su parte, sus representantes habían decidido argumentar, como lo hicieran en el acto previo, que dicha cantidad debía reducirse en al menos un 40% al considerar que su representado debía estar exonerado en ese porcentaje al encontrarse mi cliente fuera del vehículo en el momento de la colisión, agravando así el resultado inicial.

Tras presentar las pruebas y agotar la vía judicial con diversas apelaciones por la otra parte a las sentencias favorables a mi cliente, se decide que ha lugar a nuestra reclamación al considerar que la ocupación de la calzada por parte del vehículo y de mi cliente se considera dentro de los márgenes contemplados por ley, obteniendo el 100% de la cantidad reclamada de 121.561€.

Como ve ,en cuanto hay un problema serio entran en juego diversos intereses en las indemnizaciones de accidentes de tráfico que hacen que el proceso pueda ser complicado y tortuoso si no se pone en manos de un auténtico especialista.

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5.-Acuerdo extrajudicial

Un día llegó a nuestro despacho  en Madrid, Don J.J.R.S.  Éste conducía su motocicleta por el centro de Madrid, cuando una camioneta le atropelló y le hizo caer. Se realizó el correspondiente parte sin declarar ninguna lesión corporal ya que en ese momento Don J.J.R.S., se encontraba algo dolorido, pero sin ningún otro síntoma. Al día siguiente,  Don J.J.R.S  empezó a padecer fuertes dolores en las cervicales hasta el punto de que tuvo que ir a urgencias  presentando, según el informe médico, erosiones en ambas piernas y una cervicalgia. A partir de entonces, estos dolores siguieron  y Don J.J.R.S, tuvo que acudir varias veces a urgencias y estar bajo el control de su médico de cabecera. Así estuvo de baja médica durante   149 días.

Ante esta situación, el cliente, reclamó a la aseguradora del conductor que le atropelló una indemnización por accidente de tráfico con esguince cervical, iniciándose así el proceso de negociaciones.

Así, se envió a la aseguradora un primer requerimiento, (mediante burofax certificado con acuse de recibo), en reclamación de la oportuna indemnización de accidente de tráfico en ese año 2.012. En tanto que se hizo caso omiso del requerimiento, se le envió un segundo burofax, como segunda reclamación, al cual sí respondieron. En un principio la posición de la aseguradora era negar cualquier pago hasta que no recibieran el informe médico y los partes de baja de Don  J.J.R.S,  por lo que procedimos a remitir dichos informes.

Después de un mes sin respuesta, nuestro abogado especializado en accidentes de tráfico, llamó en reiteradas ocasiones para que se nos informara del estado en el que se encontraba la reclamación de nuestro cliente, y digo en reiteradas ocasiones ya que ponían de todo tipo de excusa para ni siquiera pasarnos con la persona encargada de llevar su expediente hasta que un día  (aleluya!) se contactó con una de ellas, quién requirió nuevamente la documentación, a fin de proporcionarla al médico que debía realizar una evaluación de dicha documentación.

Durante las semanas posteriores nuestro  abogado especialista en Accidentes de tráfico  intentó contactar  en múltiples ocasiones con la aseguradora a fin de que dieran respuesta a la indemnización solicitada. Así, la aseguradora tardó unos dos meses, hasta que hizo la primera oferta, consistente en el pago de una cantidad total de 2.120 €, oferta que, nos resultó especialmente baja.

Esta primera oferta fue  rechazada por Don J.J.R.S y ante el tiempo transcurrido, se les informó de la intención de interponer inmediatamente una demanda en caso de que no realizase una segunda oferta de mayor cantidad. Ante esta situación, la aseguradora ofreció 4.748,43 €, cantidad que fue aceptada por el cliente, puesto que necesitaba el dinero, aceptando dicho pago, con renuncia de acciones judiciales por las lesiones sufridas derivadas del accidente.

Realmente, según lo establecido como indemnización por accidente de tráfico en el BOE de 2012 los cálculos de la indemnización fueron los siguientes:

-Total días de baja: 149

-Días impeditivos: 23x 56,60=1.031,80 €.

-Días No Impeditivos: 126×30, 46=3.837,96 €.

Total indemnización por accidente de tráfico con cervicalgia: 5.288,36 €

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6.- Accidente en la A-6

Ángela P.T. de 42 años de edad, acudió el pasado febrero a mi despacho, el cuál es especialista en tramitarindemnizaciones por accidentes de tráfico, en relación al accidente que sufrió en esta concurrida autopista, cuando circulaba correctamente por su carril acompañada de su hijo menor, Manuel  J.P de 14 años. Ángela conducía en dirección Madrid por el lado derecho de la carretera, dentro de la velocidad permitida, y en unas condiciones climáticas un tanto adversas, por lo que su precaución era mayor. Sin esperarlo, un vehículo marca LandRover la embistió por la parte trasera.

A consecuencia de este impacto, el coche de mi cliente sufrió una serie de daños, afectando por completo a la parte trasera, y tanto ella como su hijo Manuel tuvieron que ser atendidos por el personal sanitario que acudió al lugar de la colisión. Ambos presentaban diversas contusiones,  fuerte dolor cervical, y pérdida de conocimiento en el caso de Manuel J.P, por lo que fueron trasladados al Hospital más cercano, donde después de someterles a diversas pruebas decidieron dejarles Ingresados.

Ante el tumulto y atasco ocasionado a raíz de la colisión y las consecuencias climáticas que se daban en ese momento, la Guardia Civil acude al lugar del accidente, realizando el correspondiente atestado una vez analizada la mecánica del accidente, las lesiones y declaraciones de los afectados.

Manuel J.P tuvo que estar ingresado 3 días, diagnosticándole en el momento del alta hospitalaria, un esguince cervical, requiriendo reposo y uso de collarín durante 15 días; Ángela P.T. por su parte, fue dada de alta hospitalaria al día siguiente del ingreso, con cervicalgia y lumbalgia, ocasionadas tras el impacto, prescribiéndole una semana de reposo absoluto y tratamiento con antinflamatorios y calmantes para el dolor.

Una vez dados de alta, tras las oportunas conversaciones con la aseguradora, y realizar el peritaje del vehículo por los daños sufridos, decide acudir a mi despacho, del cuál conoce a través de su circulo de confianza, los buenos resultados  indemnizatorios obtenidos en casos similares. Decisión que hoy una vez finalizado el procedimiento ha agradecido firmemente.

La compañía de seguros del causante, ofreció a doña Ángela P.T, la cantidad de 2.150€, por la que se tasaron los daños del vehículo, habiendo admitido su asegurado la culpabilidad del accidente.Sin embargo contempla una cantidad irrisoria por las lesiones producidas tanto en Ángela como en su hijo. Ante este hecho presentamos denuncia en el juzgado de primera instancia correspondiente, solicitando ante el mismo informe de Sanidad, con la valoración de las lesiones producidas en ambos a raíz del accidente.

El medico forense tras citar y reconocer tanto a Ángela P.T como a su hijo Manuel, en su informe valoró las lesiones de la siguiente forma: A Ángela P.T con un día de estancia hospitalaria, 7 días impeditivos (necesitando reposo absoluto) y otros 7 días de recuperación sin acudir al puesto de trabajo (No impeditivos), así como un punto de secuela. A Manuel J.P  3 días de estancia hospitalaria, 10 días impeditivos (necesitando reposo absoluto) y 15 no impeditivos, con 2 puntos de secuela.

Esta valoración médica se traduce económicamente, según el baremo, en una indemnización de 1.426,59€ (1 día hospitalizada+ 7 días impeditivos+ 7 días no impeditivos+ 1 punto de secuela) para Ángela P.T, y en el caso de Manuel J.P,3.028,47€ (3 día hospitalizada+ 10 días impeditivos+ 15 días no impeditivos+ 2 punto de secuela). Por lo tanto la suma de ambas, 4.455,06 €,es la indemnización total que solicitamos por las lesiones, y de la que no estábamos dispuestos a renunciar, independientemente de la cantidad reclamada por los daños en el vehículo, que sí fue satisfecha desde el primer momento por la compañía contraria.

En el pleito, la parte contraria, reticente apagar nuestra indemnización, alega que los daños estaban sobrevalorados y que la culpabilidad del causante, aunque reconocida, estaba atenuada por las condiciones climáticas y la situación del tráfico. Sin embargo, tras la ratificación en sala del médico forense que examinó a nuestros clientes, y la descripción recogida en el atestado,la sentencia obtenida fue favorable a nuestras pretensiones en todos los aspectos.

Ángela P.T obtuvo finalmente,  gracias a nuestra actuación el total de 6.605,06 € de indemnización por su accidente de tráfico, correspondientes a  las lesiones derivadas del accidente que sufrieron tanto ella como su hijo, así como los daños ocasionados en su vehículo.

Este es uno de los muchos supuestos que se plantean en  nuestro despacho profesional, aquí en Madrid, sobre indemnizaciones  por lesiones en accidentes de tráfico, que como en el ejemplo, concluyó con éxito, puesto que Ángela P.T, después de haber sufrido un siempre indeseable suceso, con los inconvenientes que de él se derivaron, viéndose implicado también su hijo, pudo ver resarcida justamente su mala experiencia a través de la indemnización conseguida.

Por ello, recomiendo firmemente acudir a un despacho de abogados especializado en este tipo de reclamaciones, ya que en muchos casos las compañías aseguradoras no ofrecen toda la indemnización  que realmente corresponde a la víctima de un accidente de tráfico, y no debemos conformarnos  con lo que nos ofrezcan en un primer momento,sin antes consultar a un especialista que realmente conozca la forma devalorar los daños sufridos.

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7.- Accidente de tráfico con resultado fatal

En marzo de este año Manuel N. M. y su hermana, Rosa N. M. acudieron a mi despacho en Madrid ya que su padre, D. Vicente, había sufrido un atropello en una céntrica calle del municipio madrileño de Alcorcón. Como consecuencia del accidente D. Vicente sufría lesiones físicas importantes y, lo peor, lesiones de carácter cerebral, que lo mantenían postrado en un sillón de su domicilio recibiendo todos los cuidados que su entregada esposa y madre de mis clientes, le proporcionaba.

Vicente había salido por la mañana de su domicilio, como diariamente acostumbraba, a hacer la compra y caminando por la acera se acordó de que tenía que comprar leche tal y como le había encargado su mujer. Estando el supermercado justo enfrente de donde se encontraba decidió, de manera refleja, cruzar entre los coches aparcados. La calle es estrecha, no más de 7 u 8 metros y no utilizó ningún paso de cebra. Un coche que venía en el único sentido que la calle permitía no frenó sino una vez que ya había golpeado a D. Vicente, empezando así el calvario de él y de su familia.

Mis clientes venían a mi despacho en Madrid derrotados y buscando simplemente una confirmación de lo que ya habían tratado con el resto de familiares y amigos más cercanos: D. Vicente había tenido la culpa de su propio atropello y nada había que reclamar.

Ni qué decir tiene que, sin perjuicio del respeto que merece cualquier opinión, no son precisamente ni los amigos ni los familiares y mucho menos las redes sociales, caso de, por ejemplo, vídeos comentados por supuestos expertos de accidentes de tráfico en youtube, los más adecuados para asesorar en un asunto como éste. Mi experiencia me ha enseñado que el absoluto desconocimiento lleva en muchos casos a que ni siquiera se busque asesoramiento del profesional adecuado dando por hecho que todo está perdido y si ello es así, ¿para qué asesorarme de algo que ya sé?

Lo primero que hice fue explicarles a mis clientes en qué consistía la concurrencia de culpas. No necesariamente la culpa de un suceso es atribuible única y exclusivamente a una sola persona o personas sino que es posible que todos los intervinientes tengan parte de culpa, es decir, puede que D. Vicente hubiera cruzado por donde no debía, pero ello no implicaba que fuera el responsable de su atropello. El conductor no había observado la diligencia debida en el manejo de una potencial arma, como es un vehículo y el resultado había sido el atropello de D. Vicente.

Manuel me facilitó también el atestado policial que los agentes de policía habían realizado en el momento del accidente. Nuevamente demostré lo importante de mi experiencia a la hora de observar cosas que no se ven a simple vista. El conductor viajaba en el vehículo con su hija y ésta había declarado a la policía que cuando vio cruzar a D. Vicente y siendo consciente del evidente peligro le gritó a su padre:” ¡Para papá! ¡Para!

¿Cómo es posible que fuera la acompañante del conductor quien se percatara del peligro de atropellar a D. Vicente y no el conductor mismo? ¿No estaba lo suficientemente concentrado en la conducción? ¿Cómo es posible que, según el atestado policial, no frenara el vehículo hasta que no golpeó a D. Vicente?

Una vez recibieron mi asesoramiento inicial, mis clientes respiraron aliviados. No había alegría, dadas las lesiones de su padre, pero sí confianza en que el hecho producido no quedara impune y sus derechos fueran defendidos. En ese momento asumí su representación tanto en el procedimiento judicial iniciado como consecuencia de la intervención policial como en la negociación con la aseguradora.

Envié comunicación a la aseguradora haciéndoles saber que había asumido la representación de D. Vicente y su familia solicitando ser informado del su interés por llegar a un acuerdo amistoso. En un primer momento la respuesta fue que difícilmente habría indemnización dado que mi cliente había cruzado por un lugar indebido. En este caso, si mis clientes no hubieran contado con mi experto asesoramiento simplemente hubieran dado el argumento por lógico y aquí habría acabado todo.

Mi reacción fue bien distinta. Por Resolución de 5 de marzo de 2014 de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones se establecen los baremos aplicables para este año tanto a las lesiones como a las muertes ocasionadas por accidentes de tráfico. Envié a la aseguradora una valoración de las lesiones de D. Vicente y las evalué en 30.000 €.La cantidad que yo sabía era excesiva, tenía por objeto hacer saber a la aseguradora que hablaban con un profesional que no iba a aceptar cualquier argumento e iba a reclamar hasta el final los derechos de mi cliente.

La respuesta fue ofrecer una primera cantidad, 4000 €. Ridículo en mi experta opinión por lo que seguimos esperando. Pasados unos meses, mientras el procedimiento judicial seguía su curso, me encontré con la más que desafortunada noticia del fallecimiento de D. Vicente como consecuencia de las lesiones sufridas.

Inmediatamente comuniqué tanto al Juzgado como a la Aseguradora el fallecimiento de D. Vicente y mi siguiente paso fue solicitar como indemnización la cantidad de 60.000 €. La respuesta fue que la aseguradora ofreció a mis clientes 10.000 €. Mi respuesta inalterable, defendería mis argumentos en el juicio que se avecinaba.

El día del juicio llegó 7 meses después del atropello de D. Vicente. A él acudieron su esposa y sus hijos acompañados por mí en todo momento. Ellos eran conscientes, porque así se lo hice saber, que existía la posibilidad de que el abogado de la aseguradora tuviera orden de negociar conmigo antes de la entrada en Sala porque una vez dentro yo tenía argumentos más que de sobra en defensa de mis clientes. Por ello no sorprendió cuando el abogado de la compañía se nos acercó y después de identificarse y saludar educadamente me solicitó hacer un aparte para poder hablar.

La negociación que yo había dirigido hasta ese momento no hacía sino demostrar que mis clientes poseían el respaldo legal necesario y mi firmeza demostraba que, o bien se ofrecía una indemnización que pudiere ser considerada adecuada o sería el Juez quien decidiría en su caso. Tras un momento trasladé a mis clientes la última y definitiva oferta de la aseguradora junto con mi recomendación de aceptarla: 28.500 €. La oferta fue definitivamente aceptada.

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8.- Cervicalgia por accidente de tráfico

El 15 de enero de 2012, un cliente de mi Despacho, D. Aitor S.G. circulaba con su vehículo cuando al aproximarse a un semáforo en ámbar detuvo su marcha, no haciendo lo mismo el vehículo que le precedía conducido por D. Julián P.G., lo que provocó una colisión, causando daños materiales en su vehículo y provocándole un esguince cervical.

Estos hechos fueron comunicados a las respectivas aseguradoras, aceptando el seguro de D. Julián P.G. reparar el vehículo de D. Aitor S.G., pero negándose a indemnizar al mismo por la cervicalgia postraumática ya que según el parte de la Policía Municipal, ambos conductores tras el accidente comunicaron a los policías que se encontraban en perfecto estado, por lo que no se requirió la presencia de facultativos médicos.

Si bien esto resultó cierto, también lo es que una hora después del accidente, mi cliente D. Aitor S.G. empezó a sufrir un fuerte dolor en el cuello así como náuseas y mareos, razón por la que fue a urgencias donde le diagnosticaron una cervicalgia postraumática, colocándole un collarín.

Como la aseguradora se negó a indemnizar a D. Aitor S.G., tuvimos que interponer una demanda ante el Juzgado de Primera instancia, solicitando que se condenase tanto a D. Julián P.G. como a su aseguradora a indemnizar a D. Aitor S.G. en la cantidad de 4.500 €, demanda que estimo el Juzgado de Primera Instancia.

El segundo ejemplo que voy a citar, consiste en un accidente que se produjo en noviembre del año 2011 en el que el reclamante es el copiloto de un vehículo que se vio implicado en un accidente en cadena.

Dña. Alejandra A.V. conducía por el carril izquierdo de una vía urbana con tres carriles para el mismo sentido, y al percibir de que había un vehículo detenido, invadió el carril central de la vía sin percatarse de que por el mismo circulaba otro vehículo conducido por D. Alberto G.S. y en el que se encontraba en el asiento del copiloto mi clienta Dña. Beatriz O.M., colisionando con el mismo, desplazando el vehículo en el que se encontraba mi clienta al carril derecho, provocando una segunda colisión contra otro vehículo que circulaba en dicho carril.

Como consecuencia del accidente se causaron daños materiales en los vehículos implicados, no requiriendo en el momento inicial de asistencia sanitaria ninguno de los ocupantes de los vehículos. No obstante, al día siguiente del accidente, Dña. Beatriz O.M. se despertó con un fuerte dolor en el cuello, por lo que acudió al servicio de urgencias, donde le diagnosticaron una cervicalgia postraumática, lo que obligó a Dña. Beatriz O.M. a seguir tratamiento médico rehabilitador, estando un total de 26 días de baja laboral, quedándole como secuela algia postraumática sin irradiación.

La aseguradora del vehículo causante del accidente únicamente se hizo cargo de los daños materiales causados en los vehículos, negándose a pagar indemnización por lesiones cervicales por el accidente de tráfico al considerar que en una colisión fronto-lateral no puede ser causa de una cervicalgia postraumática.

Ante la negativa de la aseguradora, nos vimos en la obligación de interponer una demanda en el Juzgado de Primera Instancia, solicitando que se reconozca una indemnización a favor de Dña. Beatriz O.M. de 3.126,64 €, demanda que estimó íntegramente el juez, pues de la prueba pericial que aportamos se demostró que tras dos colisiones fronto-laterales, el vehículo accidentado es susceptible de generar por si solo una deceleración lo suficientemente acusada como para provocar una cervicalgia.

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9.- La importancia de un peritaje médico

Suele ser de vital importancia contar con un buen informe médico. Un perito experimentado y con experiencia a la hora de defender su informe en la sala de vistas de un juicio, como me ocurrió con un cliente, Don Antonio T. N., hace algún tiempo.

El caso en sí no revestía demasiada complejidad en cuanto a la determinación de los hechos y de la responsabilidad de los mismos. Don Antonio T. N. circulaba por una rotonda cuando otro conductor, sin malicia pero despistado, entró en ella sin fijarse en el automóvil de mi cliente. Estos hechos fueron recogidos así por el atestado policial, con lo que no existían dudas de ninguna clase a la hora de determinar la responsabilidad del accidente. Se había producido una infracción del código de Circulación, por lo que el asunto parecía zanjado.

Respecto de los daños materiales, tampoco había grandes polémicas. La reparación del coche de Don Antonio fue aceptablemente ágil, y nadie puso inconvenientes en la factura del taller.

Fueron los daños personales, las lesiones, lo que produjo encontronazos en el procedimiento. En un principio, de contrario tan sólo se reconocía el tiempo de curación, tanto el impeditivo (el que impedía a mi cliente ejercer su actividad laboral habitual) como el no impeditivo (el tiempo de sanación de las lesiones menos graves, que no le impedían acudir a su trabajo ni hacer su vida normal), posición que era compartida por su aseguradora.

El asunto se zanjó gracias al estupendo trabajo de un doctor especializado en estos asuntos, con el que trabajo habitualmente, que emitió un informe médico pericial, en el que sin duda alguna demostraba la existencia de unas secuelas por accidente de tráfico y las valoraba económicamente.

El juez valoró este informe y la posterior declaración en juicio del perito como se merecían, y de esta forma mi cliente, Don Antonio T. N. vio cómo su indemnización se elevaba en alrededor de 3.000€ por encima de lo que le habrían pagado de no mediar la prueba pericial. Lo que sin duda hizo que a pesar de todo, las cosas tuviesen un final si no feliz, al menos sí satisfactorio.

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10.- Las indemnizaciones y los plazos

Son muchos los casos que llevo resueltos satisfactoriamente para mis clientes, pero recuerdo que hace unos años acudió a mí, Emilio V.R, porque su padre falleció en un accidente de coche y la aseguradora no solo se negaban a pagarle la indemnización por el fallecimiento de su padre en el accidente de tráfico, sino que además, le reclamaban daños y perjuicios, porque le acusaban de actitud dolosa en el momento del accidente. Finalmente, y gracias a mi intervención como Abogada especialista en accidentes de tráfico, Emilio V.R., recibió la correspondiente indemnización, los intereses devengados y además se ahorró más de 30,000€ de la reclamación del seguro, pues pude demostrar que no hubo dolo en el actuar de su padre.

Pero existen otros casos que también están considerados accidentes de vehículos a motor, y las indemnizaciones no solo cubren los supuestos por fallecimiento, también, las lesiones temporales o permanentes, tablas 3 y 5 de la referida Resolución.Los ejemplos más comunes de este tipo de accidentes son alcances en rotondas y cruces.

Por ejemplo, puede pasarles como a Mireia P.S., clienta mía desde hace años, y que se disponía a arrancar su motocicleta que estaba aparcada en la calle cuando el vehículo que estaba delante inició la marcha atrás propiciándole un gran golpe que le ocasionó severas lesiones en las cervicales. El conductor del vehículo había consumido alcohol y trató de darse a la fuga. La aseguradora se negaba a indemnizar a Mireia P.S., y tras presentar la oportuna denuncia por el accidente de tráfico, Mireia P.S., no solo ganó el juicio, sino que además obtuvo su correspondiente indemnización, los intereses devengados y otra indemnización por daños y perjuicios.

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11.- Juicio por accidente de tráfico

En mayo de 2014, Miguel C.H. de 33 años de edad, fue objeto de una colisión por alcance, en ese momento no entendió que fuese a tener consecuencias, no obstante al día siguiente tenía un fuerte dolor cervical, tras ir al médico de cabecera y que éste le recomendará rehabilitación, vino a mi despacho para estudiar la viabilidad de reclamar una indemnización por lo sucedido.

Pues bien, automáticamente presenté denuncia por accidente de tráfico, siendo el mismo citado para acudir al médico forense.

Dicho informe determinó que el Sr. C.H. había tardado en recuperarse 57 días (no impeditivos), así como observaba la existencia de 1 punto de secuela en la zona cervical.

Acto seguido inicie la correspondiente negociación solicitando la cantidad que según el propio Baremo le correspondía, que ascendía a 3.466,35€, resultado de sumar la indemnización de por las lesiones con el gasto de las sesiones de rehabilitación. Por su parte el tramitador del siniestro ofertó abonar el 50% de la reclamación, esto es 1.733,17€.

Finalmente, Miguel recibió en octubre de 2014 la indemnización por importe de 3.100,00€ sin necesidad de celebrarse el correspondiente juicio y cubriendo sus gastos su propia aseguradora.

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12.- Baja por accidente de tráfico

Me viene a la memoria un caso de hace siete meses. Acudió a mi despacho un hombre joven, Javier I.C., con una consulta jurídica. Su consulta consistía en tener información sobre cómo proceder a la reclamación de daños y perjuicios por un accidente de tráfico.

Me contó que, hace un mes, había tenido un accidente de tráfico poco después de finalizar su horario de trabajo. El accidente de tráfico tuvo su origen en la colisión de su vehículo con otro coche que, de forma imprevisible, había accedido a su carril, en contra dirección. D. Javier I.C. había tenido lesiones menores que, a pesar que no eran graves, le obligó a un ingreso hospitalario de un día y a solicitar una baja laboral de siete días.

Tras el estudio de la documentación que me entregó (atestado policial, partes médicos del ingreso en el hospital y de la baja laboral), le indiqué que la indemnización por daños y perjuicios ascendía a 689 €. Dado que la cuantía era pequeña, también le comenté las altas posibilidades de que la compañía aseguradora le abonara la indemnización, sin tener que acudir a un juicio.

No obstante, hay que ser consciente que las aseguradoras suelen abonar la indemnización una vez el abogado de la víctima del accidente de tráfico se pone en contacto con ellas. Aunque las cuantías pequeñas favorecen una negociación con alto éxito, siempre es imprescindible que dicha negociación se realice por un abogado. De acuerdo a mi experiencia profesional en reclamaciones por accidentes de tráfico, las compañías de seguros no suelen pagar una indemnización fácilmente cuando es la propia víctima quién se dirige a ellas.

Con el asunto de D. Javier I.C., decidí interponer demanda en reclamación de la cantidad de 689 € en concepto de daños y perjuicios. Tras la admisión a trámite de la misma por parte del Juzgado, me puse en contacto con la aseguradora. La compañía de seguros no quiso reconocer la cantidad de 689 € sino que ofrecía 405 € por los daños y perjuicios sufridos por D. Javier I.C., como consecuencia del accidente.

Aconsejé a D. Javier I.C. que no aceptara la indemnización propuesta por la compañía aseguradora porque consideraba que se debía seguir con el procedimiento civil de reclamación y seguir negociando con la aseguradora. Así se hizo.Después de dos semanas negociando con la compañía aseguradora, finalmente ésta decidió abonar al Sra. Javier I.C. la indemnización correspondiente (689 €)  y, de esta manera, evitar la celebración del juicio.

Gracias a mis buenos consejos, D. Javier I.C. recibió 284 € más de los que la compañía de seguros le estaba ofreciendo al principio. Por tanto, si una persona es víctima de un accidente debe acudir siempre a un abogado especializado en accidentes de tráfico para que le pueda asesorar acerca de la viabilidad y conveniencia de interponer una demanda civil o una denuncia penal y también sobre las posibilidades de negociación con la aseguradora.

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